6. José Smith en la cárcel de Liberty
En octubre de 1838, populachos anti mormones y una milicia atacaron el establecimiento mormón en Far West. Después de tres días, se les dijo a los líderes de la Iglesia que un líder de la milicia quería negociar un acuerdo de paz. Pero en vez de negociar, los líderes de la Iglesia fueron arrestados.
Primero se les llevó a Indipendence, Missouri, y se les puso en exhibición. Después, fueron trasladados a Richmond por dos semanas mientras se llevaba a cabo el juicio. Estaban encadenados y unos guardianes los vigilaban en una casa vacía. El juicio fue injusto. Los testigos en contra de los líderes de la Iglesia mintieron y exageraron. El juez había decidido antes de que comenzara el juicio, de que los hombres irían a la cárcel. Alexander Doniphan escribió: “si un conjunto de ángeles hubiera bajado para declararnos inocentes, no hubiera cambiado nada; ya que el juez ya había decidido desde el principio encarcelarnos.” Cuando José Smith y las otras personas que encarceladas presentaron su lista de testigos, éstos fueron encarcelados o echados del condado. Después del juicio, algunos fueron puestos en libertad.
Mientras estaban en Richmond, los guardias trataron a José y a los otros prisioneros de una manera terrible. Parley P. Pratt registró que una noche los guardias estaban utilizando lenguaje obsceno y burlándose de las cosas horribles que habían hecho a los Santos. Cuando ya no pudo tolerar más, José Smith se paró, todavía en cadenas y dijo en voz elevada: “¡Silencio demonios del infierno! En el nombre de Jesucristo los reprendo, y mando que se estén quietos; no viviré otro minuto y tolerar semejante lenguaje. Dejen de hablar de esa manera o ustedes o yo morimos en este instante.” Los guardias bajaron sus armas y pidieron perdón a José Smith y estuvieron en silencio el resto de la noche.
El 30 de noviembre de 1838, José Smith, Hyrum Smith, Sidney Rigdon, Lyman Wight, Alexander McRae y Caleb Baldwin fueron trasladados a la cárcel de Liberty para esperar otro juicio. Se les había acusado de traición; una acusación exagerada e injusta. El primer día que pasaron en la cárcel fue el 1 de diciembre de 1838.
La cárcel de Liberty era más como un calabozo. Medía veintidós pies de ancho y largo y tenía dos niveles, ambos bajo tierra. Un hoyo en el piso del primer nivel era la única manera de bajar al otro nivel. El techo en ambos niveles era tan bajo que dos de los hombres nunca pudieron estirarse por completo. Se les obligó a permanecer en la cárcel de Liberty por cuatro meses durante un invierno amargamente frío. Había aperturas estrechas que eran la única fuente de luz de la cárcel. Desafortunadamente, estas aperturas también permitían que entrara el aire frío. Las condiciones eran horribles. A menudo, la comida que se les daba estaba podrida o envenenada y se enfermaban. José Smith y los otros no sólo sufrieron físicamente pero estaban muy preocupados por los miembros de la Iglesia que habían sido echados de sus hogares en Missouri y estaban sufriendo en los pantanos de Illinois.
A pesar de que fue un tiempo muy difícil para el Profeta, no todo lo que sucedió en la cárcel de Liberty fue malo. Mientras estuvo encarcelado, José Smith tuvo tiempo para meditar en los principios del evangelio y recibió revelaciones importantes. La cárcel ha recibido el apodo de la “cárcel templo” debido a las grandes revelaciones allí recibidas. Las secciones 121, 122 y 123 de Doctrina y Convenios se recibieron mientras José suplicaba al Dios por el bienestar de los santos que estaban sufriendo mucho en esa época. José también escribió que el sufrimiento de la cárcel de Liberty tuvo su beneficio: “Por mi parte, no creo que me podría sentir como me siento ahora si no hubiera sufrido todo lo que he sufrido. Todas las cosas obrarán para el bien de los que aman a Dios.”
En febrero, Sidney Rigdon fue puesto en libertad porque se enfermó gravemente. Los otros permanecieron en la cárcel. Finalmente en abril de 1839, los prisioneros fueron trasladados de la cárcel de Liberty a Gallatin, Missouri, para un juicio. Después del juicio, se informó a los prisioneros que serían trasladados a una cárcel en el condado de Boone. Se organizó un jurado de acusación para tratar los cargos de asesinato, traición, robo, e incendios. Todas las acusaciones eran exageraciones extremas o mentiras. Los hombres que vigilaban a los prisioneros sabían que no eran malos así que permitieron que se escaparan.
Con el paso de los años, la cárcel fue destruida, pero el piso y algunas paredes permanecieron. En 1939, la Iglesia Mormona compró la cárcel, y en 1963, Joseph Fielding Smith la dedicó y autorizó una reconstrucción parcial. Esta renovación está ubicada en el interior de un centro de visitantes y está abierta al público.
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