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Tolstoy

El conde Leo Tolstoy, gran autor Ruso, hombre de estado y filósofo tenía la siguiente opinión del destino de la “religión americana” fundada por el profeta José Smith. Thomas J. Yates relató la siguiente experiencia que tuvo mientras era estudiante de la universidad de Cornell en 1900. Se le dio el privilegio de conocer al doctor Andrew D. White, que había sido presidente de la universidad de Cornell y en ese entonces embajador de los Estados Unidos en Alemania. Cuando supo que el señor Yates era mormón, el Dr. White hizo una cita para conversar con él una noche, en la que le contó lo sucedido con el conde Tolstoy mientras prestaba servicio como ministro a Rusia en 1892. Dr. White se comunicaba a menudo con el conde Tolstoy, y en una de sus visitas hablaron de religión. A continuación se presenta la platica entre el Dr. White y el conde Tolstoy, tal y como la relató el élder Yates:

“Dr. White,” dijo el conde Tolstoy, “quiero que me cuente de la religión americana.”

“No tenemos una iglesia estatal en América,” respondió el Dr. White.

“Yo sé eso, pero ¿qué de la religión americana?”

Pacientemente el Dr. White le explicó al Conde que en América había muchas religiones y que cada persona tenía la libertad de pertenecer a la iglesia que le llamaba la atención.

A esto, Tolstoy respondió impacientemente: “Todo esto lo sé, pero yo quiero saber de la religión americana. El catolicismo se originó en Roma; la Iglesia Episcopal se originó en Inglaterra; la Iglesia Luterana se originó en Alemania, pero la Iglesia a la que me refiero originó en América, y se conoce comúnmente como la Iglesia Mormona. ¿Qué me puede decir de las enseñanzas de los mormones?”

“Bueno,” dijo el Dr. White, “sé muy poco concerniente a ellos. Tienen una reputación desagradable; practican la poligamia y son muy supersticiosos.”

Entonces el conde Leo Tolstoy, en su manera honesta y firme, pero amable, reprendió al embajador. “Dr. White, me sorprende y desilusiona que un hombre de su conocimiento y posición sea tan ignorante en este tema tan importante. La gente mormona enseña la religión americana; sus principios enseñan a la gente no sólo del cielo y su gloria, pero cómo vivir para que sus relaciones sociales y económicas entre ellos estén fundadas en una base sólida. Si la gente sigue las enseñanzas de esta Iglesia, nada puede detener su progreso-no tendrá límites. Se han iniciado grandes movimientos en el pasado pero han muerto o han sido modificados antes de que alcancen la madurez. Si se le permite al mormonismo progresar, sin modificaciones, hasta que alcance la tercera y cuarta generación, en su destino está el convertirse en el poder más grande que el mundo haya conocido.”

Debido a esta conversación con el conde Tolstoy, al regresar a los Estados Unidos, el Dr. White adquirió una colección de libros de la Iglesia y los puso en la biblioteca de la universidad de Cornell.

(LeGrand Richards, A Marvelous Work and a Wonder, pp. 412-414)

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