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Restauración del Sacerdocio

El sacerdocio es el poder de Dios dado al hombre, para que pueda tener la autoridad de actuar en Su nombre. Cristo le dio el sacerdocio a los Doce Apóstoles, pero después de la ascensión de Cristo, con la muerte de los Apóstoles y la apostasía de la Iglesia de Cristo, el sacerdocio se perdió.

Por siglos el hombre no tuvo poder para actuar en el nombre de Dios. En 1829 esto cambió por medio de José Smith, el profeta elegido por Dios para restaurar Su Iglesia.  En la primavera de ese año, José estaba traduciendo el Libro de Mormón. Junto con su escribiente, Oliver Cowdery, leyeron los pasajes en 3 Nefi capítulo 11 que describían cómo efectuar un bautismo y explicaban la necesidad de hacerlo.  Decidieron preguntar a Dios en oración acerca del bautismo. El 15 de mayo de 1829, mientras preguntaban a Dios en un bosque, se les apareció un mensajero celestial. José Smith registró: “El mes siguiente (mayo de 1829), encontrándonos todavía realizando el trabajo de la traducción, nos retiramos al bosque un cierto día para orar y preguntar al Señor acerca del bautismo para la remisión de los pecados, del cual vimos que se hablaba en la traducción de las planchas. Mientras en esto nos hallábamos, orando e implorando al Señor, descendió un mensajero del cielo en una nube de luz y, habiendo puesto sus manos sobre nosotros, nos ordenó.” (José Smith-Historia 1:68)

El mensajero se presentó como Juan el Bautista y confirió a José y a Oliver el Sacerdocio de Aarón. Las palabras de Juan fueron las siguientes: “Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías, confiero el Sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, para la  remisión de pecados.” (José Smith-Historia 1:69). En esta ocasión, Juan el Bautista también dio instrucciones importantes en cuanto al sacerdocio. Explicó que el Sacerdocio de Aarón no tenía el poder de imponer las manos para comunicar el don del Espíritu Santo; que obraba bajo la dirección de Pedro, Santiago y Juan, quienes poseían las llaves del Sacerdocio de Melquisedec; que se les daría este sacerdocio próximamente; y por último, les indicó que se bautizaran. Siguiendo las instrucciones de Juan, José y Oliver se bautizaron.

Poco tiempo después de haber recibido el Sacerdocio de Aarón, José y Oliver fueron visitados por otros mensajeros celestiales que se presentaron como Pedro, Santiago y Juan.  Ellos confirieron a José y a Oliver el Sacerdocio de Melquisedec. Este sacerdocio les dio la autoridad para organizar la Iglesia de Cristo sobre la tierra, y para conferir el don del Espíritu Santo. José y Oliver fueron ordenados apóstoles para ser testigos especiales de Cristo. La autoridad que tenían los Doce Apóstoles originales estaba otra vez sobre la tierra. Ahora se podía llevar a cabo la restauración de la Iglesia de Cristo.

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