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Primera Visión

En su adolescencia, José Smith dedicó tiempo para meditar en cuanto a la religión y se preocupó por averiguar qué iglesia era la verdadera. Buscó entre las iglesias cercanas a su hogar en Palmyra y asistía a sus muchas reuniones. Sin embargo, él se sentía inseguro y no sabía cómo tomar la decisión correcta, y relató que no había una manera en la que alguien tan joven pudiera determinar cuál era la correcta de todas las denominaciones.

José Smith eventualmente encontró un pasaje en la Biblia; Santiago, capítulo uno y versículo cinco.El versículo lee: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”Unos años después, escribió que esta escritura le había impresionado de una manera especial y que el sintió que debía seguir su consejo.Así que en la primavera de 1820, José Smith se apartó a una arboleda cerca de su casa para orar y pedirle a Dios que le ayudara a discernir cuál de las iglesias era la verdadera.

Al llegar José a la arboleda, se arrodillo y comenzó a orar.Cuando comenzó a orar, fue abrumado por un poder que le hacía imposible hablar. Una profunda oscuridad lo rodeó y sintió que sería destruido por este poder. Con toda su energía, clamó a Dios por ayuda.En el momento que estaba por hundirse ante ese poder maligno, José vio una columna de luz arriba de su cabeza. La luz descendió y José se vio librado de la oscuridad que se había apoderado de él.

En la luz vio a dos Personajes. Uno de ellos le habló por nombre y le dijo mientras señalaba al otro: “Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!” Los Personajes eran Dios y Jesucristo.Cuando José pudo hablar, preguntó a qué iglesia debía unirse. Se le respondió que no debía unirse a ninguna de ellas, porque todas estaban en error.José también recibió instrucción en cuanto a otros asuntos. La luz se apartó de él y no tuvo fuerza por un tiempo. Finalmente, se pudo levantar y se fue a su casa. Eventualmente, José compartió la experiencia con los miembros de su familia y algunas otras personas. Muchos lo persiguieron por la visión, pero José se mantuvo fiel a lo que vio y supo que no podía negar lo que era verdadero.

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