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Intentos por quitarle las planchas a José

“Por primera vez en más de mil cuatrocientos años, los registros se habían confiado a un ser mortal. José escondió las planchas cuidadosamente en un tronco hueco que había cerca de su casa. Pero los amigos del Profeta no eran los únicos que esperaban con gran expectativa que él recibiera las planchas; había otras personas en la vecindad que habían oído decir que él estaba por llevar a su casa unas valiosas planchas de metal…No pasó mucho tiempo antes de que José se diera cuenta del motivo por el cual Moroni le había encomendado tan ecarecidamente que cuidara las planchas. ‘Cuanta estratagema se pudo inventar’ se llevó a cabo para quitárselas (Véase José Smith-Historia 1:60). Por ejemplo, Willard Chase, que era un granjero de las inmediaciones, se juntó con otros buscadores de fortuna y mandaron por un adivino para que encontrase el lugar donde se hallaban escondidas las planchas. Cuando los Smith se enteraron, enviaron a Emma a buscar a José, que estaba trabajando en Macedon, a unos cuantos kilómetros hacia el oeste de Palmyra. Él regresó de inmediato, sacó las planchas, las envolvió en una prenda de ropa de lino y se internó con ellas en el bosque, seguro de que estaría más a salvo allí que en el camino transitado. Pero al saltar sobre un tronco caído alguien lo golpeó por la espalda con un arma; no obstante, pudo derribar a su asaltante y huir. A menos de un kilómetro de allí, lo volvieron a asaltar y otra vez se las arregló para escapar, y antes de llegar a la casa lo atacaron de nuevo. Su madre comentó después que cuando llegó, ‘estaba mudo de temor y de la fatiga de la carrera’ (History of Joseph Smith, pág. 108).

“Los esfuerzos por robar las planchas se intensificaron, pero también se cumplió la promesa de protección especial que Moroni le había hecho. Muchas veces sacó José las planchas de escondite minutos antes de que llegaran los que procuraban robarlas. Una vez en que las había escondido debajo del piso de piedra del fogón, un grupo numeroso de hombres se juntó delante de su casa; pero José y sus hermanos salieron corriendo por la puerta del frente al mismo tiempo que gritaban en todas direcciones para hacerles creer que detrás de ellos iba otro grupo grande de hombres que los defendía, y los atacantes huyeron. Otro día en que José escondió el cofre de las planchas bajo las tablas de piso de la tonelería, recibió la inspiración de esconder los anales en el desván, debajo del lino; esa noche, sus enemigos levantaron todo el piso de la tonelería buscándolas, pero las planchas permanecieron a salvo” (véase La historia de la Iglesia en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, págs.. 48-50).

“Continuaron hostigando a los Smith y el Profeta tuvo que recurrir a varios lugares para esconder las planchas…Sin embargo, el llamamiento de José Smith no era simplemente proteger las planchas de oro, sino también de traducirlas. Como consecuencia de que la gente de Manchester y sus alrededores estaba tan dispuesta a robar las planchas, José y Emma decidieron mudarse a Harmony y vivir en la granja del padre de esta última. Ellos esperaban tener allí la paz necesaria para cumplir con la obra divina. Martin Harris le dio 50 dólares a José para la mudanza y Alva, el hermano de Emma, les prestó el carromato y los animales de tiro. De esa forma partieron con los anales escondidos en un barril de frijoles, dentro del carromato. Varios hombres detuvieron a los viajeros, pero no pudieron encontrar las planchas” (véase Bushman, R.L. Joseph Smith and the beginnings of mormonism, 1984, pág. 85).

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