Fiebre tifoidea y operación del hueso
A mediados de 1812, la familia Smith se mudó al otro lado del río Connecticut al pueblo de Lebanon, New Hampshire. Los hijos que tenían en esa época eran: Alvin (14 años de edad), Hyrum (12), Sophronia (9), José (6), Samuel (4) y William (1). Dos hijas y un hijo nacieron después. Cumpliendo el sueño de dar una educación a sus hijos, los padres de José los inscribieron los en una escuela cercana y enviaron a Hyrum a la academia de Hanover, a ocho kilómetros de distancia, ahora conocida como Moor´s Charity School, afiliado con la Universidad de Dartmouth.
Los planes de la familia Smith de estabilidad y estudios se vieron interrumpidos por una epidemia regional, en ese entonces se conocía como “tifus,” lo que ahora se conoce como fiebre tifoidea. Llegó a su apogeo en 1813, cuando Lucy Smith dice que todos sus hijos se contagiaron. Sophronia estaba a punto de morir y aparentemente dejó de respirar, pero su madre imploró a Dios que la sanara y caminó con la niña en sus brazos hasta que pudo respirar nuevamente. Sophronia finalmente se recuperó. José, por otro lado, parecía estar cerca de recuperarse cuando un absceso se formó en su hombro. Éste fue extraído por un doctor e inmediatamente el dolor se movió al hueso de su espinilla. Por tres semanas José sufrió un dolor intenso. Un cirujano abrió el área infectada dos veces para drenarla. Cada vez el dolor se calmó y la pierna comenzaba a sanarse hasta que la hinchazón regresaba. Más tarde José recordaba el dolor incesante: “Soporté el dolor más agudo por mucho tiempo.” También recordó el cuidado de los doctores Smith, Stone y Perkins, de Hanover.
En ese tiempo, Lucy Smith pasó cuidando a hijo, cargándolo en sus brazos todo el día, hasta que ella también se enfermó. Hyrum, el hermano mayor de José se ofreció para cuidar a José. Lucy escribió: “Hyrum, que siempre había sido notable por su ternura y simpatía, pidió tomar mi lugar. Como era un buen muchacho y digno de confianza, permitimos que lo hiciera, y para hacer la tarea lo más fácil posible para él, acostamos a José sobre una cama baja y Hyrum se sentó a su lado, casi sin cesar día y noche, tomando entre sus manos la parte más dolorosa de la pierna afectada y presionándola, permitió que el pequeño que sufría soportara mejor el dolor que de otra manera parecía listo para tomar su vida.” (History of Joseph Smith by his mother, eds. Scot Facer Proctor and Maurine Jensen Proctor [1996], 73, traducción libre).
Nathan Smith y Cyrus Perkins eran prominentes médicos como los profesores titulares de medicina en la Universidad de Dartmouth y compañeros en práctica. En la última crisis, estudiantes de medicina llegaron con un doctor, sin dudas Nathan Smith. Visitaron el hogar de la familia Smith y discutieron la opción de amputarle la pierna a José, ya que el hueso principal se estaba deteriorando. El niño y su madre insistieron en un nuevo procedimiento desarrollado por Nathan Smith. El procedimiento consistía en perforar las orillas del hueso muerto, romperlo y extraerlo, confiando que la infección cesaría y con el tiempo, la estructura que quedaba se regeneraría. El doctor LeRoy Wirthlin estudió los escritos de Nathan Smith y las notas de estudiantes preservadas por Dartmouth y Yale, y concluyó que el narrativo de Lucy describe con exactitud los métodos del doctor Smith que eran muy avanzados para su época. El resultado afortunado revela la habilidad de un doctor y la fe y el coraje excepcional de un joven de siete años. El relato de Lucy Smith revela los crueles detalles. José se rehusó a aceptar licor para calmar el dolor. Pidió que no se le atara para que su padre lo sostuviera en sus brazos; y entre lágrimas suplicó que su madre se retirara del cuarto e insistió: “El Señor me ayudará y lo superaré.”
Para noviembre de ese año, Nathan Smith había resignado de Dartmouth y estaba dando clases en Yale. Había sido el doctor oportuno, providencialmente disponible en el tiempo oportuno.