José Smith organiza la Sociedad de Socorro
Desde 1838, los mormones se ocuparon en edificar una bella ciudad en Nauvoo. Aunque la mayoría tenía lo que necesitaba, cientos de recién conversos a la Iglesia llegaban a Nauvoo a diario desde varios países, y estas familias habían utilizado todos sus recursos para llegar a Nauvoo. Muchos de los santos compartían libremente sus recursos para ayudar a los necesitados pero no estaban bien organizados y a veces no se conocían las necesidades de otros.
Algunas de las mujeres de la Iglesia comenzaron a organizar la ayuda. Una de las primeras cosas que hicieron es hacer camisas para los hombres que trabajaban en la construcción del templo. Más y más mujeres se involucraron en la ayuda. Una de ellas, Sarah M. Kimball dijo que “decidieron formar una sociedad de mujeres” para ayudar a los pobres. El 4 de marzo de 1842, “las hermanas de la comunidad nos reunimos y nos organizamos” (Black S.E. Relief Society:where it all began pág. 1). En ese entonces el estado requería que las asociaciones caritativas tuvieran una constitución y políticas y administradores elegidos. Eliza R. Snow, que más tarde fue presidenta de la Sociedad de Socorro, escribió la constitución y las políticas. Cuando terminó se las enseñó al profeta, José Smith. Cuando las leyó dijo que eran “las mejores que había visto,” y que también quería, “proveer algo mejor para las hermanas de Nauvoo que sólo una constitución escrita. Las organizaré bajo la autoridad del sacerdocio, según el modelo del sacerdocio” (Black S.E. Relief Society:where it all began pág. 2).
Se organizó la Sociedad de Socorro el 17 de marzo de 1842. Veinte hermanas estaban presentes. Emma Smith, la esposa de José, fue elegida como la primera presidenta. José Smith se conmovió por el gran deseo que las hermanas tenían de ayudar a los necesitados. Dijo: “Todo lo que tenga que ofrecer a los pobres, lo daré a la sociedad,” y donó una moneda de cinco dólares. Otros siguieron su ejemplo y donaron a la Sociedad de Socorro para el beneficio de los pobres.
El propósito de la organización era socorrer a los pobres, los destituidos, las viudas y los huérfanos, y para llevar a cabo cualquier actividad benevolente. Las hermanas trabajaron sin cesar para encontrar y ayudar a los que tenían necesidades. Las viudas y los huérfanos fueron recibidos en los hogares de los miembros. Se dedicó mucho servicio y tiempo. Al observar cómo trabajaba la Sociedad de Socorro, José Smith se conmovió y dijo: “es natural que las mujeres tengan sentimientos de caridad. Ahora están en una posición en la que pueden actuar según los sentimientos que Dios ha puesto en sus corazones. Si viven a la altura de sus privilegios, los ángeles no pueden se le puede restringir a los ángeles de que sean sus socios” (Black, S.E. Relief Society: Where it all began pág. 5). Con la promesa de que recibirían bendiciones por su esfuerzo por ayudar a los pobres, la Sociedad de Socorro siguió adelante. Una de las hermanas sugirió que cada hermana donara un centavo cada semana para ayudar en la construcción del templo con la compra de vidrio y clavos. Por medio de este programa, recaudaron miles de dólares para el templo. La Sociedad de Socorro creció rápidamente y para 1844 había más de 1,300 hermanas en la Sociedad de Socorro. Después de la muerte de José Smith, con las dificultades al preparar el traslado hacia el oeste de los Estados Unidos, la Sociedad fue disuelta, pero se volvió a organizar en 1867, y ha sido parte de la Iglesia desde entonces.