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Orden de exterminación

Después de haber sido echados de sus hogares en los Condados de Jackson y Clay, los miembros de la Iglesia se establecieron en Far West, Misuri.  Far West había sido organizado por dos miembros de la Iglesia, W.W. Phelps y John Whitmer en 1836. Poco después, se organizó el Condado de Caldwell, y se cedió estas tierras a los mormones para compensar las pérdidas en los Condados de Jackson y Clay. A principios de 1838, Far West se convirtió en la sede de la Iglesia cuando José Smith y Sidney Rigdon se mudaron desde Kirtland, Ohio.

El 4 de julio de 1838, los mormones celebraron en Far West, Misuri, la independencia de los Estados Unidos y la libertad relativa que gozaban de los populachos en ese entonces. Ese mismo día colocaron la piedra angular de un templo que tenían planeado construir. Las celebraciones del 4 de julio y la solemne dedicación hicieron que ese día fuera memorable.

Las condiciones de paz y de prosperidad que los miembros celebraron en esa ocasión duraron poco. Vale la pena mencionar que en ese entonces, Misuri era la frontera occidental de los Estados Unidos y pasaba por los tiempos duros de desarrollo. Las fronteras en, en ese entonces se distinguían por su falta de orden. Las personas que habitaban las fronteras, a menudo eran prejuiciadas e ignorantes, y no estaban acostumbradas al intercambio social con personas diferentes a ellas. Estas condiciones no favorecían a la creciente población de mormones en Misuri.

El 6 de agosto 1838, ocurrió un malentendido que de no ser por las consecuencias increíbles que se dieron, ni valdría la pena mencionar.  Un candidato no miembro de la Iglesia que aspiraba al cuerpo legislativo utilizó una táctica anti mormona para tratar de ganar el puesto. Dijo que la población mormona crecía demasiado rápido, y que si se permitía que los mormones votaran, los demás habitantes del estado pronto perderían sus derechos. Algunas personas tomaron muy en serio la táctica de este hombre, y cuando los mormones se presentaron en Gallatin para votar, se les negó su derecho por fuerza.

Los miembros de la Iglesia en Far West recibieron un informe exagerado de la situación y un grupo se organizó para investigar el asunto. No hicieron nada al respecto y en el viaje de vuelta a Far West consiguieron un certificado del juez de la paz, Adam Black, que confirmaba que no había enemistad entre él y los miembros de la Iglesia.

Las personas que estaban en contra de la Iglesia aprovecharon esta ida de los miembros de la Iglesia a Gallatin a lo máximo. Poco tiempo después, varios de ellos, incluyendo al juez Black, firmaron una deposición jurídica que afirmaba que quinientos mormones armados habían entrado a Gallatin. Fue el inicio de muchos rumores cada vez más exagerados y en poco tiempo ya se había acumulado una gran cantidad de ofensas imaginarias.

La situación no mejoró cuando Lilburn W. Boggs fue elegido como Gobernador del Estado de Misuri. Él era originario del Condado de Jackson y anti-mormón declarado. Llegaron a oídos del Gobernador que los mormones rehusaban aceptar la autoridad de los oficiales del estado y que se estaban preparando para hacer guerra en contra de los habitantes de Misuri. Esto permitió que los populachos otra vez entraran a las comunidades mormonas y amenazaran a los miembros de la Iglesia. Cuando un grupo de ciudadanos pacíficos apelaron al Gobernador para que diera fin al conflicto, él respondió: “La contienda es entre los mormones y el populacho, y pueden resolverla a fuerza de armas” (History of the Church 3:157).

Con ese permiso del Gobernador, los disturbios rápidamente aumentaron en frecuencia. Cuando los miembros de la Iglesia intentaron defenderse, el Gobernador estuvo listo para usar esta acción como pretexto. Expidió una inhumana orden de exterminación en la que decía: “se debe considerar a los mormones como enemigos, y si se hiciere necesario, deben ser exterminados o expulsados del estado, por el bien de la paz pública” (History of the Church 3:175).

Con esta orden de exterminación se acercó la milicia estatal al pueblo de Far West y el general de la milicia y el jefe de los defensores de la ciudad negociaron la entrega de José Smith y otros líderes de la Iglesia, sin el conocimiento de ellos. Se formó un consejo de guerra y los líderes de la Iglesia fueron sentenciados a muerte por fusil en la plaza central de Far West. El general A.W. Doniphan, encargado de llevar a cabo la ejecución, se negó a hacerlo y de esa manera salvó la vida del Profeta y los otros líderes de la Iglesia.

El Profeta y los líderes fueron llevados a la cárcel de Liberty, y los Santos fueron expulsados otra vez de sus hogares.

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