Campo de Sión
El 5 de mayo de 1834, el profeta José Smith dirigió a 85 hombres desde Kirtland, Ohio hacia Missouri. Su propósito era de ayudar a los más de 1,200 Santos en Missouri que habÃan perdido sus casas y posesiones a los populachos. En una revelación recibida el 24 de febrero de 1834, se indicó que un grupo de por lo menos 100 hombres se deberÃan de juntar para ayudar a estos hermanos. En esta revelación, el Señor también designó que José Smith debÃa dirigir el Campo de Sión. La idea de dirigir un grupo militar era sobrecogedora para José Smith. Él no era un lÃder militar y el grupo deberÃa de estar lo suficientemente organizado para viajar más de 1,500 kilómetros y atravesar cuatros estados sobre caminos rústicos o poco reconocibles.
Mientras el grupo marchaba, nuevos reclutas se unÃan a ellos. Cuando el último grupo de reclutas se unió a ellos, el campo consistÃa de 200 hombres, 12 mujeres y 9 jóvenes. El voluntario de más edad era Samuel Baker de 79 años y el más joven era George A. Smith, primo de José Smith, de 16 años.
Los hombres del Campo de Sión caminaron los 1,500 kilómetros.  Usualmente caminaban entre 20 y 40 kilómetros cada dÃa. Brigham Young, que participó en el viaje, dijo: “pocas veces me acostaba a descansar antes de las once o doce de la noche, y siempre nos levantábamos muy temprano por la mañana [usualmente tres o cuatro de la mañana].” Aunque José era el lÃder del grupo, y se le respetaba como el profeta, no recibÃa tratamiento especial. Él también caminó gran parte del viaje. George A. Smith registró: “el profeta José participó completamente de las fatigas del viaje entero…caminó la mayorÃa del tiempo y recibió su porción de pies adoloridos y ampollas.” (Simth, G.A. My journal, Instructor, May 1946, 217). El grupo siempre descansaba los domingos. Organizaban reuniones de la Iglesia y participan de la Santa Cena para obedecer el mandamiento del DÃa de Reposo. Se hacÃan oraciones en grupo cada mañana y cada noche. Los que participaron en el campo tuvieron la oportunidad de escuchar de las visiones y las experiencias de José de él personalmente, y estuvieron presentes cuando el profeta recibió la revelación registrada como la sección 105 de Doctrina y Convenios.
Mientras marchaban, José pesaba a menudo en su familia y escribÃa regularmente a Emma para hacerle saber que estaba bien. En una de las cartas, escrita el 19 de mayo de 1834, José escribió: “Me siento en mi carpa para escribir unas lÃneas para hacerte saber que te tengo presente en mis pensamientos y que estoy consciente de los deberes de un esposo y padre y que estoy bien, y oro a Dios para que sus bendiciones estén sobre ti, los niños y todos los que los rodean hasta que regrese.” En sus cartas a menudo expresaba sus sentimientos de incompetencia al dirigir el Campo de Sión y que las cartas de Emma lo consolaban en los momentos de soledad como lÃder.
El 18 de junio, el Profeta tuvo sentimientos de que habÃa peligro y despertó al campo temprano. Mientras pasaban por la ciudad de Richmond una mujer les advirtió: “hay una compañÃa de hombres esperándolos aquÃ, y tienen planes de matarlos cuando pasen.”  El campo sólo pudo marchar 15 kilómetros debido a que se quebraron las llantas de unos carromatos pero nunca fueron atacados. Su intención era de llegar hasta Liberty pero en vez de eso, hicieron el campamento entre una bifurcación del rÃo Fishing. A continuación se relata lo que sucedió, según el registro de la historia de la Iglesia:
“José se enteró que el populacho se estaba preparando para atacar, asà que se arrodillo y oró pidiendo protección divina. Los temores de José se hicieron realidad cuando cinco hombres armados de Missouri se acercaron al campamento, maldiciendo y juraron que los mormones ‘conocerÃan el infierno antes de la mañana.’ Alardearon que casi cuatrocientos hombres se habÃan unido de los condados de Ray, Lafayette, Clay y Jackson, y que se estaban preparando para cruzar el rÃo Missouri en el ferry de Williams para ‘destruir completamente a los mormones.’ Se escucharon disparos, y algunos hombres querÃan pelear, pero el Profeta les prometió que el Señor los protegerÃa. Declaró, ‘estense quietos y vean la salvación de Dios.’
“Unos minutos después de que los hombres de Missouri se fueron, un pequeña nube negra apareció en el cielo despejado al oeste del campamento. Se movió hacia el este, desenrollándose como si fuera un rollo, llenando el cielo de oscuridad. Mientras el primer grupo del populacho cruzaba el rÃo Missouri al sur del campamento, una tormenta hizo casi imposible que el barco regresara para recoger a otro grupo. La tormenta se hizo tan intensa que el Campo de Sión abandonó sus carpas y buscaron protección en una vieja casa de reuniones bautista. Cuando José Smith entró, declaró: ‘muchachos, hay significado en esto. Dios está en la tormenta.’ Nadie podÃa dormir, asà que el grupo cantó himnos y descansaron en las bancas duras.
“Un miembro del campo registro que ‘durante este tiempo todo el cielo hasta los horizontes estaba encendido con truenos aterradores.’ En otra parte, el populacho arrinconado buscaba refugio donde podÃa. La furiosa tormenta rompÃa ramas de los árboles y destruÃa cosechas. Empapó y arruinó la munición del populacho, espantó y dispersó sus caballos, y elevó el nivel del rÃo y previno el ataque al Campo de Sión. El Profeta recordó: “parecÃa que si el mandato de venganza venÃa del Dios de las batallas, para proteger a sus siervos de la destrucción de sus enemigos.’”
Parley P. Pratt y Orson Hyde fueron enviados a la capital de Missouri para discutir la posición de los Santos con el gobernador Daniel Dunklin. En su reunión se les dijo que el gobernador Dunklin habÃa decidido no enviar la milicia estatal porque no querÃa comenzar una guerra civil. Parley P. Pratt y Orson Hyde regresaron al campo y comunicaron esto al José Smith. SabÃan que sin la ayuda del estado no podrÃan recuperar las casa de los Santos. José Smith acudió a Dios para saber qué hacer, y el 22 de junio de 1834 recibió una revelación en la que el Señor le dijo que debido a las circunstancias, los Santos no regresarÃan a sus casas en esa ocasión (véase Doctrina y Convenios 105:12). El Señor le dijo a José de que enviara a los hombres a sus casas, y que los que habÃan participado del viaje recibirÃan bendiciones por su sacrificio.
El 3 de julio, en una reunión general de los Santos de Missouri, el Campo de Sión se disolvió, los hombres se organizaron en grupos pequeños y fueron enviados a su casa. El grupo nunca peleó una batalla y muchos pensaron que el Campo de Sión habÃa fracasado. José Smith permaneció en Missouri hasta el 12 de Julio, consolando y apoyando a los Santos de Missouri. José regresó a Kirtland el 1 de agosto.
El viaje fue un tiempo de prueba y tribulación. Aunque el Campo de Sión no pudo cumplir su propósito de detener los agravios y persecuciones que los Santos sufrÃan en Missouri, el Campo de Sión no fue un fracaso. Muchos de los hombres se quejaron de las malas condiciones, pero los que avanzaron y continuaron en su fe de que José Smith era un profeta, fueron fortalecidos. Las pruebas fueron para su beneficio e instrucción. Nueve de los doce apóstoles llamados en esta dispensación fueron parte del Campo de Sión asà como todos los miembros del Quórum de los Setenta.
Birgham Young, quien después fue el segundo profeta y presidente de la Iglesia participó en el Campo de Sión. De esta experiencia Brigham Young escribió: “He viajado con José 1,600 kilómetros, mientras él dirigÃa el Campo de Israel. Lo he observado y he visto todo lo que hace y oÃdo todo lo que dice…Por el pueblo de Kirtland no cambiarÃa el conocimiento que recibà de José en este viaje…este fue el inicio de mi conocimiento en cuanto a cómo dirigir Israel” (Arrington L.J. Brigham Young: american Moses (1985), págs. 45-46) Brigham Young después tuvo la enorme tarea de reubicar la membresÃa entera de la Iglesia al otro lado de las planicies a Utah. La experiencia que obtuvo en el Campo de Sión fue importante en su instrucción de cómo dirigir.
Wilford Woodruff, el cuarto presidente de la Iglesia de Jesucristo también participó en el campamento de Sión. Él registró: “ganamos experiencia que no pudimos haber obtenido de ninguna otra manera. Tuvimos el privilegio de ver como obraba el EspÃritu de Dios en el Profeta, y las revelaciones de Jesucristo que recibÃa” (Deseret News 21 diciembre 1869). Cuando organizó el Quórum de los Doce Apóstoles en 1835, le dijo a los hombres: “Hermanos, algunos de ustedes están molestos conmigo porque no peleamos en Missouri; pero permÃtanme decirles que Dios no quiso que pelearan. No podÃa organizar Su reino…a menos que eligiera lÃderes de un grupo de hombres que habÃan ofrecido sus vidas, y que hicieron un sacrificio comparable al de Abraham” (History of the Church 2: 182). El Campo de Sión no sólo ayudo a moldear e instruir a los miembros de él, si no también ayudó a moldear a José Smith a un mejor lÃder y Profeta. Las experiencias del viaje fueron parte importante de las experiencias necesarias para formar un gran lÃder.