El evangelio bendice a las familias
Un presidente de la Iglesia enseñó esta gran verdad: “ningún éxito en la vida compensa el fracaso en el hogar.” Hablado del mismo tema, un himno de la Iglesia contiene la siguiente frase: “Oh que grato todo es cuando del hogar el amor el lema es” (Himnos no 194). En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se enseña que la familia ocupa una parte importantísima en el plan de Dios.
La doctrina del evangelio es para las familias. Escrituras como, “honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12, véase Efesios 6:1-4) aseguran que las familias son importantes y que se deben cuidar. En el Antiguo Testamento al hablar acerca de las palabras de Dios, se mandó al pueblo de Israel: “y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa” (Deuteronomio 6:7). Esto también es evidente en el hecho de que la historia del pueblo de Israel comienza con la familia de Abraham.
El evangelio de Jesucristo fortalece a las familias. Dios ha ordenado las familias para proveer un lugar de refugio y un ambiente amoroso para Sus hijos. Cuando una familia se esfuerza por vivir el evangelio, recibe las bendiciones que Dios ha prometido a sus hijos. Cada individuo es fortalecido y recibe orientación en cuanto a la vida en un lugar seguro. En la Iglesia se cree que: “los hijos tienen el derecho de nacer dentro de los lazos del matrimonio, y de ser criados por un padre y una madre que honran sus promesas matrimoniales con fidelidad completa” (La familia: una proclamación para el mundo).
En el plan de Dios, las familias proveen el ambiente adecuado para permitir que cada individuo reciba las enseñanzas de Dios. Por esta razón las familias deben ser protegidas.