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Palabra de Sabiduría

La Palabra de Sabiduría también se conoce como la “ley de salud” del Señor. Durante los primeros años de la Iglesia, algunos miembros usaban tabaco durante las reuniones. José Smith meditó en cuanto el asunto y decidió pedir la guía del Señor al respecto. Como respuesta a su petición recibió lo que ahora se conoce como la sección 89 de Doctrina y Convenios. En esta sección no sólo se da respuesta al asunto del tabaco, sino que se revela una ley de salud, grandemente elogiada en estos días de más conciencia en cuanto a la salud e investigaciones médicas, pero que estuvo muy adelantada a su época.

La Palabra de Sabiduría prohíbe el consumo de ciertas substancias. El Señor nos manda que no consumamos bebidas alcohólicas (Doctrina y Convenios 89:5-7). El presidente Heber J. Grant enseñó que el alcohol trae al hogar crueldad, pobreza, enfermedades y plagas. A menudo, el alcohol influye en la pérdida de castidad, y en la pérdida del buen juicio. Es una maldición para todos los que participan de él (véase “Message of the first presidency” Improvement Era, nov. 1942).

Otra substancia prohibida por el Señor es el tabaco (Doctrina y Convenios 89:8). Se ha comprobado que el consumo de cigarros y otros derivados del tabaco son causa directa del cáncer y otras enfermedades. Se han aceptado tan universalmente los daños que causa el tabaco, que cada cajetilla de cigarros tiene una advertencia de los problemas de salud que causa el tabaco. No es de extrañar que el Señor la haya prohibido también.

El Señor también ha mandado que no participemos de “bebidas calientes” (Doctrina y Convenios 89:9). Los líderes de la Iglesia han dicho que esto se refiere al café y al té, porque estas dos substancias poseen estimulantes y otros ingredientes que son dañinos para nuestra salud.

Existen otras drogas cuyos efectos son peores que los de las substancias ya mencionadas. Éstas también están prohibidas en la ley de salud del Señor. Algunas de estas drogas se utilizan en la medicina para aliviar el dolor y acelerar el proceso de recuperación. El Señor no condena estas prácticas, sino cuando se abusa de estas drogas.

No existe una lista de todas las substancias que pueden estar prohibidas bajo la ley de salud del Señor. El Señor ha revelado lo fundamental y Él espera que utilicemos nuestro albedrío para tomar decisiones correctas. Es mejor evitar cualquier substancia que puede causar daño a nuestro cuerpo.
La Palabra de Sabiduría también menciona ciertos alimentos que debemos ingerir. El Señor ha dicho que las frutas y vegetales son buenos para el cuerpo. La carne de las aves y de otros animales también se ha proporcionado para el beneficio del hombre, pero se ha de usar limitadamente. Los granos son buenos para el hombre. Estas indicaciones para llevar una dieta saludable están de acuerdo con los conocimientos avanzados de la ciencia. Estos conocimientos estaban completamente fuera del alcance de José Smith cuando recibió la Palabra de Sabiduría.

Aparte de estas indicaciones en cuanto a la dieta, el Señor ha indicado otros hábitos y actividades que influyen en la salud. El Señor ha mandado: “cesad de ser ociosos; cesad de ser impuros; cesad de criticaros el uno al otro; cesad de dormir más de lo necesario; acostaos temprano para que no os fatiguéis; levantaos temprano para que vuestros cuerpos y vuestras mentes sean vigorizados” (Doctrina y Convenios 88:124). Por medio de Moisés también mandó: “seis días trabajarás y harás toda tu obra” (Éxodo 20:9). Como parte de la Palabra de Sabiduría, debemos ser activos, hacer ejercicios, dormir bien y trabajar. De esta manera las bendiciones del Señor estarán a nuestro alcance.

Las bendiciones de la Palabra de Sabiduría se extienden mucho más allá que sólo gozar de buena salud. Muchas de las bendiciones de esta ley son espirituales. El Señor ha dicho: “para mí todas las cosas son espirituales…mis mandamientos son espirituales; no son naturales ni temporales” (Doctrina y Convenios 29: 34-35). Esto significa que estos mandamientos que tienen que ver con nuestra salud física son de naturaleza espiritual.

La primera bendición que se menciona es la salud. Como resultado de llevar una vida según las indicaciones de la Palabra de Sabiduría, una persona goza de buena salud. La segunda bendición que se menciona es que “hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos” (Doctrina y Convenios 89:19). El vivir esta ley vivifica la mente y prepara al corazón para recibir la influencia del Espíritu Santo, y por medio del Espíritu Santo, “podréis conocer la verdad de todas las cosas” (Moroni 10:5). No es de sorprender que una persona obediente a esta ley aprenda más rápido y su mente esté más lúcida que otras personas que no la viven. Esta ley también provee protección. El último versículo de la sección 89, promete que “el ángel destructor pasará de ellos, como los hijos de Israel, y no los matará” (ver. 21). El vivir esta ley ayuda a evitar mucha miseria en esta vida.

Obedecer la Palabra de Sabiduría vale la pena. Es un mandamiento de Dios que no pudo haber sido inventado por José Smith. Poco a poco la ciencia se está poniendo de acuerdo con la Palabra de Sabiduría, y como suele suceder, el conocimiento de los hombres se debe de “poner al día” con las revelaciones de Dios. Damos gracias a Dios por revelar sus verdades por medio de sus siervos en estos últimos días.

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