Expiación de Jesucristo

Expiación de Jesucristo

El mundo cristiano cree en Jesucristo por su Expiación. Una de las escrituras que más reflejan lo que Dios y Jesucristo hicieron por nosotros, es una de las más conocidas para los cristianos. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). La Expiación de Jesucristo le da sentido a la creencia en él. Todas las enseñanzas, milagros, obras y la vida de Jesucristo en sí jamás hubieran tenido el gran significado que tienen sin el sacrificio que hizo en beneficio de la humanidad.

christus-jesus-christ-mormonEl género humano necesitaba un Salvador. La caída de Adán trajo dos consecuencias al mundo que nos impedían volver a la presencia de Dios.  La primera de estas fue el pecado. Los apóstoles enseñaron de la universalidad del pecado. Pablo enseñó: “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Juan explicó la importancia de reconocer nuestro estado indigno: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1:8). El pecado nos mancha y nos hace indignos de volver a la presencia de Dios. Como explicó Isaías, “vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios…” (Isaías 59:2). El pecado forma una división entre nosotros y Dios que no podíamos superar.

La caída de Adán también trajo la muerte física. La muerte física es la separación del cuerpo y del espíritu. Un profeta del Libro de Mormón explicó por qué la muerte es un obstáculo para volver a la presencia de Dios: “si la carne no se levantara más, nuestros espíritus tendrían que estar sujetos al [diablo]” (2 Nefi 9: 8). Debido al pecado y la muerte estábamos condenados y sin la oportunidad de vivir con Dios. Necesitábamos un Salvador.

Jesucristo fue elegido para ser el Salvador. Desde antes de que el mundo fuera creado, Jesucristo fue elegido para salvar a la humanidad.  Jesucristo mismo indicó esto cuando oró: “Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes de que el mundo fuese.” Esta gloria premortal de Jesucristo, tenía que ver con su elección como Salvador de la humanidad. Siglos antes de su venida, al hermano de Jared le dijo: “yo soy el que fue preparado dese la fundación del mundo para redimir a mi pueblo. He aquí soy Jesucristo. Soy el Padre y el Hijo. En mí todo el género humano tendrá vida, y la tendrá eternamente” (Éter 3:14). Jesucristo fue elegido para salvar redimir al ser humano de su estado caído.

Por medio de su sufrimiento, muerte y resurrección, Jesucristo llevó a cabo la Expiación.  La justicia de Dios exige un castigo. Las leyes que violamos al pecar son eternas, y la justicia demanda que el castigo sea como el pecado. El pecado es eterno, y así debería de ser el castigo. Jesucristo sufrió el castigo por nuestros pecados.  La noche que fue entregado, se lee que él, “tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (Marcos 14:33-34). Jesucristo comenzaba a sentir el peso de la carga que se le iba a exigir. Se aparto de sus apóstoles y oró tres veces, pidiendo que pasara de él esa prueba. En ese momento Jesucristo sufrió por los pecados del mundo. En el evangelio de Lucas se lee: “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (Lucas 22:44). De lo poco que Jesucristo ha dicho de su sufrimiento en Getsemaní, se puede captar que sufrió más de lo que podemos entender.  Por medio de José Smith reveló: “cuán dolorosos no lo sabes; cuán intensos no lo sabes; sí, cuán difíciles de aguantar no lo sabes…padecimiento que hizo que yo, Dios, el mayor de todos, temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro y padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu, y deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar” (Doctrina y Convenios 19:15,18). No podemos comprender cabalmente lo que padeció para salvarnos del pecado.

Inmediatamente después de esto Jesucristo fue entregado. Después de ser juzgado de una manera injusta e ilegal, fue sentenciado a muerte. Fue clavado en una cruz, donde volvió a sentir el pesar de los pecados del mundo. La ayuda de Dios le fue quitada y exclamó: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado?” (Mateo27:46).  Jesucristo en completa soledad cumplió con la voluntad de su Padre. Cuando se había cumplido su misión declaró: “consumado es” (Juan 19:30) y murió.

Al tercer día de su muerte,  Jesucristo resucitó.  María Magdalena y María, la madre de Jesús, fueron a buscar su cuerpo pero no lo hallaron. Un ángel les dijo que había resucitado. Hubo muchos que vieron al Salvador resucitado. Pablo escribió: “Apareció a Cefas y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez…después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí” (1 Corintios 15:5-8). A todo lo sucedido desde que Jesús sufrió por los pecados de la humanidad en Getsemaní, hasta su resurrección, se les conoce como la Expiación.

La Expiación de Jesucristo tiene el poder de salvarnos de la muerte. Su resurrección nos da la promesa de que algún día podremos resucitar. La resurrección será un don para todos los que hayan vivido sobre la tierra. En el Libro de Mormón se enseña: “El espíritu y el cuerpo serán reunidos otra vez en su perfecta forma; los miembros así como las coyunturas serán restaurados a su propia forma…esta restauración vendrá sobre todos, tanto viejos como jóvenes, esclavos así como libres, varones así como mujeres, malvados así como justos” (Alma 11:43-44). Y como Pablo enseñó: “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos” (1 Corintios 15:21). La resurrección vendrá gratuitamente sobre todo el género humano, gracias a Jesucristo.

La palabra Expiación significa “reconciliarse con Dios.” Por medio de sacrificio de Jesucristo podemos reconciliarnos con Dios. Jesucristo sufrió por nuestros pecados, pero para recibir el perdón de ellos, debemos cumplir las condiciones del arrepentimiento. El arrepentimiento es un cambio que ocurre en el corazón de una persona cuando decide ya no violar los mandamientos de Dios. Después de que este cambio ocurra en el corazón de una persona, el poder de la Expiación de Cristo lo limpia del remordimiento y los malos hábitos de una vida pasada. Si una persona aplica el arrepentimiento y la Expiación a su vida, será limpia y será admitida en la presencia de Dios.

9 Responses to “Expiación de Jesucristo”

  1. Ing. Luis Marroquin Chinchilla dice:

    Me gusta aprender mas y me estoy preparando para mi clase del proximo Domingo en mi barrio El Molino, ubicado en la Zona 6 de la Ciudad de Guatemala.
    Soy miembro de la unica iglesia verdadera.

  2. ROMULO FERNANDEZ SOUZA dice:

    GRACIAS POR ESTOS MENSAJES, ASI ME AYUDO A PREPARARME PARA PODER AYUDAR A LOS DEMAS MIEMBROS DE LA IGLESIA, COMO PRIMER CONSEJERO DEL OBISPADO BARRIO PRIMAVERA.

  3. marco antonio alarcon dice:

    gracias por el mensaje estava buscando para dar una clase y esto es perfecto como anillo al dedo!

  4. lourdes dice:

    me encanta me entristece por su amor incomparable al dar su vida por nosotros dentro de dos semana en mi clase dare este mensaje, cuanto aprendo.cuanto lo amo cuan pecadora me siento, espero, no es una meta llegar a EL VER SU ROSTRO Y TOCAR SUS MANOS VIVIR X SIEMPRE.EL EXPIO MIS PECADOS.

  5. Ritaaaa dice:

    Me sirvio este mensaje para prepararn mi discurso, aunque desde hace más de 33 años que tengo la oportunidad de hablar y escuchar sobre la expiación no dejo de maravillarme de las grandes cosas que Jesús hizo por todos y todas. Estoy felz de conocerle y aceptarle como mi redentor

  6. edgar ucles dice:

    He tomado como base estas enseñanzas para mi discurso sobre el sacificio de Jesucristo, espero estar en la presencia del señor gracias a la expiación de Jesucristo.

  7. Marcela dice:

    Gracias por este mensaje maravilloso. Estuve preparando toda la semana mi discurso sobre la expiación de Cristo y este es el broche de oro que encontré. Amo a mi Salvador por tanto amor que Él me dio primero.

  8. laura herrera dice:

    Gracias por la ayuda del contexto en cuanto a la expiación de jesucristo estuve. repasando mi discurso y sentí que debia. tener mayor comprensión y realmente al leer este contexto me ayudó a discernir sobre la meditación wn cuanto al estado de animo cuando la expiación de cambia nuestras vidas me siento feliz de pertenecer a la iglesia de jesucristo de los santos de los último días

  9. jaime olivares dice:

    Sin duda la expiación es el mensaje más importante para el mundo, en la expiación se basa el evangelio de Jesucrito, la expiación son las buenas nuevas de gran gozo para todo el mundo si lo aceptan, ruego al señor que así sea y así se puedan salvar las mas almas que se epuedan, las promesas para los que la acepten son gloriosas=).

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