4. Dedicación del templo de Kirtland

Templos MormonesEl primer templo construido después de la restauración del evangelio, el templo de Kirtland, por fin se había completado, a pesar de las amenazas de parte de los grupos anti mormones de que las paredes del templo jamás se levantarían. La dedicación se había planeado para domingo 27 de marzo. Los miembros de la Iglesia se comenzaron a reunir afuera del templo una hora antes de que éste se abriera. A las ocho de la mañana se abrieron las puertas y José Smith, Sidney Rigdon y Oliver Cowdery comenzaron a acomodar a la congregación. Calcularon que entre novecientos y mil miembros de la Iglesia estaban presentes, ya que sólo esta cantidad de personas podían sentarse cómodamente en el templo. Muchos miembros no pudieron estar en la reunión en el templo y José recomendó que tuvieran una reunión en la escuela.

Mientras los miembros entraban al templo, muchos contribuyeron para pagar el costo de la edificación del templo y sólo ese día se donaron $963. A las nueve de la mañana comenzó la reunión. Sidney Rigdon leyó los salmos 96 y 24 y el coro cantó un himno. Sidney Rigdon fue el primer orador. Leyó los versículos 18-20 del capítulo 18 de Mateo que leen: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”  Enfocó su discurso en estos versículos y también habló de los sacrificios que hicieron las personas que trabajaron en el templo. Habló de la revelación continua y muchos otros temas por dos horas y media.

Después del discurso de Sidney Rigdon, se sostuvo a José Smith como profeta de la Iglesia. Cantaron otro himno y se dio un receso de veinte minutos. Se sostuvo a otros líderes de la Iglesia, tales como los Doce Apóstoles, los Setenta, Sumo Consejo, Obispados, Presidencias de Quórum de Élderes y Presidencias del Sacerdocio Aarónico. Después de los votos de sostenimiento, José Smith prometió que los miembros apoyaban a estas personas en sus llamamientos recibirían bendiciones del Señor.  José Smith ofreció la oración dedicatoria. José Smith declaró que esta oración se recibió por revelación y ahora se encuentra en la sección 109 de Doctrina y Convenios.  Después de la oración cantaron el himno, “El Espíritu de Dios.” Este himno ahora se canta después de cada oración dedicatoria de los templos en la Iglesia Mormona.

Después de la oración dedicatoria y el himno, se administró la Santa Cena. Don Carlos, hermano de José, bendijo el pan y el agua, que después fue repartido a la congregación. José Smith compartió su testimonio de la veracidad de su misión. Después de él, varios miembros también compartieron sus testimonios. Sidney Rigdon ofreció una última oración y el servicio dedicatorio se completó con el grito de hosanna, que ahora también se lleva a cabo en la dedicación de cada templo. La reunión concluyó a las cuatro de la tarde.

Esa misma noche, José Smith se reunió con los quórums de la Iglesia y les enseñó la ordenanza del lavamiento de los pies, y les enseñó en cuanto a la profecía. George A. Smith comenzó a hablar y profetizó de muchas cosas. Un ruido como de un viento fuerte entró al templo. Todos los presentes en el templo se pusieron de pie. Muchos tuvieron visiones y José Smith registró que en el templo había muchos ángeles. Las personas de los alrededores se apresuraron a llegar al templo, porque vieron una luz brillante como el fuego descansando sobre el templo. Esta luz permaneció sobre el templo hasta que terminó la reunión.

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